sábado, 7 de mayo de 2011

VIII


-Solo fue una hora, no creo que estuvieses tan descuidada.
-Eso es lo que TÚ crees!
-Ah, si? Qué pasó?
-Que vino...un dinosaurio azul.
-Y?
-Y que quería robarme la tele, pero yo quería ver los Simpson y no le dejé, así que nos enzarzamos en una pelea que acabó con el dinosaurio en el váter y yo tirando repetidas veces de la cadena, hasta que se coló.
-Se te va la olla.
-Mentira!

miércoles, 6 de abril de 2011

VII


Qué pasa, no recuerdas nada de lo que hablamos?
O sólo es aplicable a mí?
Solo utilizas las promesas para quitarte la mierda de encima y echármela a mí, y que sea siempre yo la culpable de todo.
Por qué cojones insistes en darme motivos. Sabes cómo soy. Te expliqué mil veces que no sé cómo controlarme. Que me ayudes, para que estemos bien.
Pero te da igual. Sólo buscas tu propio bien, tu propio interés. EGOÍSTA.
Ya sé quién te lo llamó y la rabia que te dio, pero posiblemente sea lo único en lo que podamos estar de acuerdo, porque pienso lo mismo.

Otro día igual, otra noche sola.
Y cuando te diga que venía de urgencias, me reñirás, y me dirás que por qué no te lo dije.
Intenté llamarte, y me colgaste el teléfono. Necesitabas dormir.

Te falta el tiempo para hacerme sufrir. A veces me planteo la posibilidad de que sea adrede.

martes, 5 de abril de 2011

domingo, 5 de diciembre de 2010

IV


XXI

Entón apareceu o raposo.
-Bos días- dixo.
-Bos días- respondeu cortesmente o principiño, que se volveu, pero non viu a ninguén.
-Estou aquí -dixo a voz-, debaixo da maceira...
-Quen es ti?- preguntou o principiño-. Es moi bonito...
-Eu son un raposo- dixo o raposo.
-Ven xogar conmigo -propúxolle o principiño- Estou tan triste...!
-Non podo xogar contigo -dixo o raposo-. Non estou domesticado.
-Ah...! Perdón! -desculpouse o principiño.
Pero despois de pensar un pouco, engadiu:
-Que significa "domesticar"?
-Ti non es de aquí -dixo o raposo-. Que buscas?
-Busco os homes -respondeu o principiño-. Que significa "domesticar"?
-Os homes -dixo o raposo- teñen escopetas e cazan. É moi molesto! Tamén crían galiñas. Só son interesantes por isto. Ti buscas galiñas?
-Non -contestou o principiño-. Eu busco amigos. Pero que significa "domesticar"?
-É unha cousa demasiado esquecida -dixo o raposo-. Significa "crear vencellos".
-Crear vencellos?
-Claro -dixo o raposo-. Ti non es aínda para min máis que un rapaciño semellante a outros cen mil rapaciños. Non me cómpres para nada. Tampouco ti tes necesidade de min. Para ti eu non son máis que un raposo semellante a outros cen mil raposos. Pero se ti me domesticas, teremos a necesidade un do outro. Ti serás para min único no mundo. E eu tamén serei para ti único no mundo...


lunes, 29 de noviembre de 2010

III


Pequeña. Minúscula. Insignificante.
Esfuerzos, por otros sí. Por mí nunca.
Puedo entenderlo. Debo entenderlo. Pero acabaré teniendo que pedir perdón por sentirme triste y menospreciada.
Al menos una semana. Quizá más, sin vernos. No parece importarle.


No perdono a la muerte enamorada.
No perdono a la vida desatenta.
No perdono ni a la muerte ni a la nada.
Alimentando lluvias, caracolas,
y órganos mi dolor sin instrumento.
A las desalentadas amapolas
daré mi corazón por alimento.
Tanto dolor que se agrupa en mi costado
que por doler me duele hasta el aliento.


domingo, 28 de noviembre de 2010

II


Estoy ansiosa desde primera hora. Por fin, el día que llevo esperando toda la semana.
Hago todo lo que tengo que hacer, sin dejar de lado lo que hay en mi cabeza, que sigue dando vueltas.
Me hace ilusión, la verdad.
No sé a qué hora será, por eso, cuanto más tiempo pasa, más siento que se acerca. Estoy un poco nerviosa.
La tarde va decayendo. Voy de un lado a otro, inquieta, sin saber qué hacer. El móvil, mudo.
El sol está cada vez más abajo. Nada.

Empiezo a hacerme a la idea. Tirada, otra vez. No quiero darme por vencida, no quiero pensar mal, pero cada vez se hace más tarde y no da señales de vida.
Tarde. Muy tarde. Tanto que me voy ya, y, definitivamente, me ha dejado tirada. Todo lo dicho...falso.
Otro día, otra decepción.
Más lágrimas para la colección.



sábado, 27 de noviembre de 2010

I


Respiro hondo antes de empezar, repasando mentalmente todo lo que quiero decir, poniendo atención para que no se me olvide nada. Él aguarda, quieto.
Empiezo. Le cuento todo lo que me preocupa, lo que me duele, lo que pienso, enlazando unas cosas con otras. Digo todo lo que prometí no decir, por lo que prometí no enfadarme. No me corto, y lo suelto todo sin vacilar, tranquila y pausada, sin elevar la voz. Él sólo escucha.
Explico todo lo que se me clava. Así sí puedo. Así puedo acabar una frase, aunque a veces me trabo si me entran ganas de llorar. Pero puedo hacer una pausa, y seguir cuando recupere las fuerzas.
Se lo digo todo. Todo. No me dejo nada en el tintero. Y por fin, paro, y esbozo una sonrisa, que sale mecánicamente, y no sé si es de tranquilidad o de tristeza. El doble filo de decir las cosas en alto, hace que yo también me dé cuenta de lo que hay.
Él no dice nada. Respira tranquilo. Se remueve, pero no despierta.
Hablo mientras él duerme.